Software a medida

¿Cuánto cuesta crear una app en España (2026)?

Miguelo11 min read

Pides presupuesto para tu app y te llegan dos cifras: 6.000 € y 60.000 €. La reacción normal es pensar que uno de los dos intenta timarte. Después de años presupuestando proyectos, te digo que casi nunca es eso: están presupuestando cosas distintas con el mismo nombre. Uno cubre diseño, backend, pruebas y mantenimiento; el otro maqueta cuatro pantallas y te deja el resto a ti.

Este artículo es cómo calculo yo un presupuesto por dentro, para que sepas leer esa diferencia antes de firmar nada.

Lo esencial

  • El precio de una app lo fija el alcance (scope), no la palabra “app”: de unos pocos miles de euros a más de 60.000 €.
  • La fórmula real es horas estimadas × precio/hora + colchón. Todo lo demás son consecuencias de esa cuenta.
  • Lo que dispara el coste: backend, integraciones, pagos, tiempo real, iOS + Android y la tecnología que impone el cliente.
  • Dos presupuestos del mismo proyecto pueden diferir cinco veces porque cubren cosas distintas.
  • La jugada barata casi siempre es empezar por un MVP y crecer con lo aprendido, no construirlo todo de golpe.

Cómo se calcula un presupuesto por dentro

Antes de los rangos, la mecánica. No hay tarifa plana porque no vendemos un producto de catálogo: los desarrolladores cobramos por horas. El cálculo es siempre el mismo:

  1. Desgloso el alcance. Me cuentas todo lo que necesita hacer la app y lo parto en características concretas, no en deseos.
  2. Estimo horas por característica. Diseño, desarrollo y pruebas de cada una.
  3. Multiplico por el precio/hora. Si te interesa esa parte, la desgloso en mi artículo sobre el precio/hora de un programador en España.
  4. Añado un colchón. Porque una estimación es exactamente eso: una estimación, y no tiene por qué coincidir con la realidad.

Ese cuarto punto es el que más se malinterpreta. El colchón no es un margen para inflar la factura: es la parte honesta del cálculo. Y tiene una consecuencia que conviene dejar clara desde el principio.

Qué determina de verdad el precio

Una app no se cobra por pantallas, se cobra por lo que hay debajo:

  • Alcance funcional. Cuántas cosas distintas hace. Cada funcionalidad real (no cada pantalla) es diseño, desarrollo y pruebas.
  • Plataformas. Solo Android, solo iOS, ambas, o también web. Cada plataforma extra es más desarrollo y, sobre todo, más mantenimiento.
  • Backend. Si los datos viven solo en el móvil, es barato. En cuanto hay usuarios, cuentas, sincronización o un panel de administración, aparece un servidor entero que construir y asegurar.
  • Integraciones. Pagos, mensajería, mapas, facturación, un ERP o un CRM que ya usas. Cada conexión con un sistema de terceros añade trabajo y puntos donde algo puede fallar.
  • Diseño. Una plantilla decente cuesta poco; una experiencia de marca cuidada, con su propio sistema de diseño, es una partida en sí misma.
  • Tiempo real y datos sensibles. Chat, ubicaciones en vivo, pagos, datos de salud: suben el listón de arquitectura, seguridad y cumplimiento, y con él el precio.

La variable de la que nadie habla: la tecnología que impones

Hay un factor que casi nunca aparece en las comparativas y que en mi experiencia mueve la cifra de forma notable: exigir una tecnología concreta.

A veces hay motivos legítimos, por ejemplo tu equipo interno ya mantiene un stack, tienes un sistema heredado con el que hay que convivir. Pero cuando el cliente impone un lenguaje o un framework por costumbre, y encima es una tecnología antigua o con poco ecosistema, el proyecto se encarece: más horas para lo mismo, menos librerías que reutilizar, más difícil encontrar a alguien que lo mantenga después.

Si me dejas elegir, elijo una tecnología que domino y que permite construir más rápido e igual de robusto. Eso no es comodidad mía: es tu presupuesto. Cuando alguien te pide una tecnología concreta, pregunta siempre qué le aporta a tu producto; si la respuesta es vaga, probablemente estés pagando una preferencia.

Y una cosa más: cuando alguien te da un número sin preguntarte por casi nada de esto, no te está dando un presupuesto. Te está dando un deseo.

Precios por tipo de app

Con esas variables en la cabeza, estos son los rangos por tipo de proyecto en España. Horquillas amplias a propósito: dentro de cada tipo, las variables de arriba mueven la cifra.

Tipo de proyectoRangoQué incluye
Landing page2.000-5.000 €Página estática, maquetar un diseño y sus versiones móvil, tablet y escritorio. El proyecto más barato que hago.
MVP / prueba de concepto6.000-15.000 €Una plataforma, funcionalidad núcleo, para validar la idea con usuarios reales.
App sencilla10.000-25.000 €Varias pantallas, login y backend básico. Sin lógica de negocio pesada.
App de negocio media25.000-60.000 €Usuarios, pagos, integraciones, panel de administración, iOS + Android.
Marketplace / plataforma compleja60.000 €+Roles múltiples, tiempo real, escala y datos críticos. Sin techo claro.
Rangos de desarrollo en España, 2026. Cliente nacional, proyecto a medida. Excluye mantenimiento anual.

Dos observaciones sobre esta tabla, sacadas de presupuestar muchas veces lo mismo:

  • La frontera de las cinco cifras la marcan el login y los pagos. En cuanto una app tiene cuentas de usuario y pasarela de pago, ya no es un proyecto de “unos miles de euros”, porque acabas de añadir un servidor, autenticación, seguridad y un flujo que no puede fallar.
  • Lo más caro es el móvil, y dentro del móvil, lo nativo. Si tu proyecto es una app nativa para iOS y Android, estás en el escalón más alto de esta tabla por definición.

El salto de un MVP a una plataforma compleja no es “la misma app pero más grande”. Es la diferencia entre comprobar si una idea interesa y sostener un negocio que depende de que nada se caiga. Empezar por el escalón caro sin haber validado el barato es el error de presupuesto más común que veo.

Nativa, híbrida o PWA: qué cambia en la factura

La tecnología con la que se construye la app mueve el coste, sobre todo si necesitas estar en iOS y Android a la vez.

EnfoqueCoste relativoCuándo compensa
PWA (web instalable)El más bajoNo pasas por las tiendas. Ideal si no necesitas hardware avanzado ni notificaciones potentes.
Híbrido / multiplataformaMedioReact Native o Flutter: un código para iOS y Android. El equilibrio para el 80 % de los casos.
Nativo puro (iOS + Android)El más altoDos bases de código. Solo si exprimes rendimiento o hardware al límite.
Impacto del enfoque técnico sobre el coste. Para la mayoría de apps de negocio, el híbrido es la opción sensata.

La pregunta útil no es “¿cuál es mejor?”, es “¿qué necesita de verdad mi app?”. Pagar dos desarrollos nativos para una app de gestión que no toca el hardware es tirar la mitad del presupuesto por una diferencia que tus usuarios no van a notar.

Por qué dos presupuestos difieren cinco veces

Aquí está el corazón del asunto. Cuando ves 6.000 € frente a 60.000 € para “lo mismo”, la diferencia rara vez está en la tarifa por hora. Está en qué entra en el precio.

Lo que suele faltar en la cifra baja:

  • Backend y datos. La app se ve, el servidor no. Es donde vive la mitad del trabajo real.
  • Integraciones. Conectar pagos, un ERP o un CRM parece “un detalle” hasta que lo haces. Si tu app tiene que hablar con sistemas que ya usas, cuenta con una partida seria; lo desarrollo en cómo y cuánto cuesta integrar sistemas.
  • Pruebas y control de errores. No solo el “camino feliz”: qué pasa cuando falla la red, cuando el usuario hace algo raro, cuando entran mil a la vez.
  • Publicación y cumplimiento. Subir a las tiendas, políticas de privacidad, permisos, requisitos de Apple y Google.

Compara presupuestos poniéndolos en la misma tabla de partidas. Si uno no menciona backend, pruebas ni mantenimiento, no es que sea barato: es que no está.

¿Presupuesto cerrado o por horas?

Hay dos formas de facturar un desarrollo y conviene elegir a conciencia, porque cambian por completo quién asume el riesgo.

Presupuesto abierto (por horas). Vas contando las horas que lleva cada característica y se facturan a medida que avanzan. Es el modelo más cómodo para el desarrollador y el más honesto con la realidad de un proyecto que va cambiando. El problema es de confianza: el cliente no sabe la cifra final hasta que termina, y existen profesionales que aprovechan para meter horas de más. Eso no está bien y basta con que pase una vez para que el modelo tenga mala fama.

Presupuesto cerrado. Una cifra fija por un alcance definido. Es lo que suele preferir el cliente, y lo entiendo: sabe desde el primer día lo que va a pagar, sin depender de lo que traiga la factura de cada mes. La contrapartida es que exige definir el alcance con cuidado, porque el margen de maniobra desaparece en cuanto empiezan los “y ya que estamos…”.

En la práctica, para la mayoría de proyectos recomiendo cerrado por fases: cifra fija para un alcance concreto y una fase nueva, con su propio presupuesto, cuando haya que añadir cosas. Tú tienes certidumbre; yo tengo un alcance que puedo estimar de verdad.

Lo que entra, lo que no, y lo que entra después

Este es el punto donde se estropean más proyectos, y casi nunca por dinero. Se estropean por una conversación.

Estás en una reunión, se habla de una funcionalidad de pasada, y cada parte sale con una idea distinta: el cliente da por hecho que está incluida, el desarrollador lo entendió como una idea suelta y no la metió en la estimación. Nadie miente. Simplemente nadie lo escribió. Y aparece semanas después, cuando ya es un problema.

Por eso todo presupuesto que doy lleva tres listas explícitas:

  1. Lo que entra. Característica por característica, con el detalle suficiente para que no haya interpretaciones.
  2. Lo que no entra. Sí, por escrito. Es la lista que más discusiones evita.
  3. Lo que puede entrar más tarde, con un presupuesto nuevo. Así una buena idea no se convierte en una discusión sobre si estaba incluida.

Si un presupuesto que recibes no tiene la segunda lista, pídela. La respuesta te dirá bastante sobre con quién estás tratando.

Mantenimiento e infraestructura: decidirlo antes de firmar

Una app no termina el día de la entrega, y estas dos partidas hay que incluirlas o excluirlas de forma explícita. Dejarlas en el aire es garantía de conflicto.

  • Mantenimiento. Se negocia antes: ¿lo mantengo yo, lo asume tu equipo, lo hereda otro proveedor? Cuenta entre un 15 % y un 25 % del coste de desarrollo al año para correcciones, actualizaciones de sistema operativo y pequeñas mejoras que evitan que la app se degrade.
  • Infraestructura. Si además de construir la app la alojo yo, hay un coste mensual recurrente, servidores, base de datos, almacenamiento, que se te repercute. No es una cosa que exista gratis en algún sitio: escala con tus usuarios y tiene que estar en el papel desde el principio.
  • Comisiones de las tiendas. Apple y Google se llevan su parte si vendes dentro de la app.
  • Evolución. Lo que aprendes de los usuarios se convierte en la siguiente versión. Eso es presupuesto nuevo, no un extra gratis.

Ninguna de estas partidas debería ser una sorpresa en el mes tres. Si lo son, el problema estaba en el presupuesto.

Cómo pagar menos sin que salga caro después

Reducir el coste no es buscar al proveedor más barato, es reducir el alcance con cabeza. Y aquí es donde el desarrollador tiene que hacer su trabajo de verdad.

Me llegan muchos proyectos con poco dinero y grandes ambiciones: la idea es demasiado grande o demasiado compleja para el presupuesto disponible. Decir que sí y construir la mitad de todo mal es la peor opción para los dos. Mi trabajo en esa reunión es guiarte hacia algo que sí encaje:

  1. Empieza por un MVP. Solo la funcionalidad núcleo que valida tu idea. Un producto mínimo viable es mucho más barato que una aplicación completa, y no es un juguete: es real, funcional y sirve para lo que importa, que es comprobar si esto interesa a alguien antes de gastar el resto del dinero.
  2. Valida y luego crece. Cuando sabes que la idea se sostiene, las siguientes características se deciden con datos: qué aporta valor al usuario de verdad y qué era una intuición.
  3. Prioriza sin piedad. La mitad de las funcionalidades que se piden al principio no las usará nadie. Fuera de la versión uno.
  4. Una plataforma primero. Lanza donde estén tus usuarios y añade la otra cuando el producto ya funcione.
  5. Cierra el alcance por escrito. Los presupuestos se disparan por el alcance que crece en silencio, no por la tarifa.

Un buen proveedor te empuja hacia esto aunque le haga facturar menos ahora, porque sabe que un primer proyecto que sale bien es el que trae el segundo.

¿Tienes una idea de app y quieres una cifra que puedas defender?

Te digo en una llamada de 30 minutos qué se puede construir, con qué enfoque y qué coste real tiene, con el presupuesto desglosado por partidas. Sin compromiso.

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Preguntas frecuentes

  • ¿Cuánto cuesta crear una app en España?

    Depende del tipo. Una landing page se mueve en unos pocos miles de euros. Un MVP para validar una idea, entre 6.000 y 15.000 €. Una app de negocio con login, pagos e integraciones entra de lleno en las cinco cifras: 25.000 a 60.000 €. Un marketplace o una plataforma compleja arranca en 60.000 € y no tiene techo claro. El rango es tan amplio porque 'una app' puede ser una pantalla o un sistema entero: lo que fija el precio es el alcance, no la palabra.

  • ¿Cómo se calcula el presupuesto de una app?

    Los desarrolladores cobramos por horas, así que el cálculo es sencillo de explicar y difícil de acertar: se desglosa el alcance en características, se estima cuántas horas lleva cada una, se multiplica por el precio/hora y se añade un colchón para lo imprevisto. Ese colchón no es un truco para inflar la factura: es reconocer que una estimación es una estimación. Si luego el trabajo lleva más horas de las previstas y el presupuesto era cerrado, el sobrecoste lo asume el desarrollador, no el cliente.

  • ¿Cuánto cuesta una app sencilla?

    Una app sencilla con pocas pantallas, sin lógica de negocio pesada y sin tiempo real, suele estar entre 10.000 y 25.000 € en España. En cuanto entran login, pasarela de pagos o sincronización con un servidor, sube rápido: cada una de esas piezas es trabajo de backend que no se ve en las pantallas pero se paga igual.

  • ¿Sale más barata una app híbrida que una nativa?

    Casi siempre, sí. Con un enfoque híbrido o multiplataforma (React Native, Flutter) escribes una vez y publicas en iOS y Android, en lugar de mantener dos apps nativas separadas. La nativa pura tiene sentido cuando exprimes hardware o rendimiento al límite; para la mayoría de apps de negocio, el híbrido es más barato y suficiente. Las apps móviles nativas son, de largo, el tipo de proyecto más caro que presupuesto.

  • ¿Presupuesto cerrado o por horas?

    El presupuesto abierto (facturar las horas reales de cada característica) es más cómodo para el desarrollador y más transparente sobre el trabajo real. El cerrado da tranquilidad al cliente, que sabe desde el primer día lo que va a pagar. Para la mayoría de clientes recomiendo cerrado por fases: alcance bien definido, cifra fija y una fase nueva cuando haya que añadir cosas.

  • ¿Cuánto cuesta mantener una app al año?

    Cuenta entre un 15 % y un 25 % del coste de desarrollo al año. Eso cubre infraestructura, comisiones de las tiendas, correcciones, actualizaciones de sistema operativo y pequeñas mejoras. Y ojo con la infraestructura: si además de desarrollar la app la alojo yo, eso es un coste mensual recurrente que hay que dejar por escrito antes de firmar, no descubrirlo en la primera factura.

  • ¿Cuánto dinero se necesita para hacer una app?

    Para empezar en serio, cuenta con un mínimo de 6.000 a 15.000 € si haces un MVP que valide la idea con lo esencial; con menos que eso rara vez sale algo que aguante usuarios reales. Si tu app necesita backend, pagos o estar en iOS y Android a la vez, el punto de partida realista sube a 20.000-25.000 €. Y reserva además entre un 15 % y un 25 % anual para mantenerla: el desarrollo no es el único gasto.

  • ¿Cuánto se paga por hacer una app?

    En España, un MVP se paga entre 6.000 y 15.000 €, una app de negocio media entre 25.000 y 60.000 €, y un marketplace o plataforma compleja desde 60.000 € en adelante. Lo que pagas no son las pantallas: es el backend, las integraciones, las pruebas y que la app siga funcionando después de la entrega. Pide siempre el presupuesto desglosado por partidas para comparar de verdad.

  • ¿Cuánto vale una aplicación con 10.000 usuarios?

    El número de usuarios no fija el precio de construir la app, pero sí su coste de operación y su valor de negocio. Con 10.000 usuarios activos lo que sube es la factura de infraestructura y mantenimiento, no el desarrollo. Y su valor de venta depende de ingresos, retención y crecimiento, no del recuento: una app con 10.000 usuarios que no monetiza vale mucho menos que otra con 1.000 que pagan.

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